GENEALOGÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
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EL CERCO DE SANTIAGO.

 

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EL SECUESTRO DE ALONSO DE FONSECA

 

         En la pugna por la hegemonía gallega, una de las piezas más importantes era, sin duda, el Arzobispado de Santiago. Dominar Santiago equivalía a dominar más de media Galicia y, por ello, tres eran, principalmente, las Casas que pretendían arrimar el ascua a su sardina:

 

- Los Moscoso de Altamira, cuya subsistencia estuvo vinculada al Arzobispado desde los tiempos de Pedro I. Varios de sus miembros fueron Arzobispos (Alonso y Rodrigo) y otros fueron Pertigueros Mayores (Fernando Sánchez de Moscoso, Ruy Sánchez de Moscoso…). A mediados del siglo XV, los Moscoso tenían a Rodrigo de Moscoso, VI Señor de Altamira, como Pertiguero Mayor de Santiago desde 1441 (1).

 

- Otro de los que pretendían tener bajo su control al Arzobispado de Santiago era Pedro Álvarez Osorio, Conde de Lemos, cuya hegemonía comenzaba a despuntar en los años cuarenta y cincuenta de esta centuria. Maniobró para que el Arzobispo de Santiago, Lope de Mendoza, permutara la silla con el Arzobispo de Sevilla que lo era, desde 1442, García Enríquez Osorio, hermano del de Lemos. El Rey, Juan II, consciente del peligro que eso supondría, dio instrucciones para evitar dicha permuta ya que el de Lemos pretendía apoderarse del Regno suyo de Galicia e de la dicha Tierra e fortallezas para aver mayor poder para lo sojuzgar (2).

 

- El último en discordia era Pedro Álvarez Osorio, Conde de Trastámara, que pretendía restaurar la hegemonía de sus antecesores pero chocaba continuamente con su homónimo de Lemos, el cual gozaba del beneplácito del Rey Juan II.

 

         Los tres pretendientes (Lemos, Trastámara y Moscoso) esperaban su oportunidad y creyeron verla con la muerte, en 1448, del Arzobispo Álvarez de Isorna (que había sustituido a Lope de Mendoza, fallecido en 1445). Sin embargo, la mano del todopoderoso Condestable Álvaro de Luna llegó a Santiago para imponer, como Arzobispo, a su hermano Rodrigo de Luna (3).

 

         La maniobra no gustó nada a los nobles gallegos, demasiado acostumbrados a hacer y deshacer a su antojo. Tuvieron la oportunidad de mostrar su enojo cuando el Arzobispo solicitó, en nombre del Rey, a los caballeros de la Tierra de Santiago, que acudieran a la guerra de Granada (4).

 

         Los que estaban obligados a acudir, por tener en préstamo tierras del Señorío de Santiago, eran, entre otros: Rodrigo de Moscoso, Álvar Páez de Sotomayor, Gonzalo Ozores de Ulloa y Suero Gómez de Sotomayor. Sin embargo, se negaron a hacerlo (5).

 

         El Conde de Lemos, en su papel conciliador y de comisionado de la Corona, se ofreció como intermediario y el Arzobispo, confiado, decidió viajar, en 1458, a Granada con su propio ejército (4).

 

         Al poco tiempo de ausentarse el Arzobispo, falleció Rodrigo de Moscoso, Pertiguero Mayor de Santiago. Su viuda, Juana de Castro (hermana de Leonor, esposa de Pedro Bermúdez de Montaos), lejos de apocarse y renunciar a los sueños de su difunto esposo, tomó las riendas de su Casa y, con más tesón y empeño del que convendría a una dama (como decía Vasco De Aponte, 6) organizó una HERMANDAD DE CABALLEROS DE SANTIAGO en la que estaban: su hijo Bernal Yáñez de Moscoso, su sobrino Pedro Bermúdez de Montaos ("el Mozo"), el Conde de Trastámara, Lope Sánchez de Ulloa, Suero Gómez de Sotomayor y algunos otros caballeros además de algunos Concejos de la Tierra de Santiago como el de Noya, Muros y Santiago (6).

 

         En el verano de 1458 se apoderaron de la Iglesia Compostelana y arrastraron a las más importantes villas de la Tierra de Santiago a una rebelión abierta. El Arzobispo, Rodrigo de Luna, a su regreso de Granada, tuvo que refugiarse en Pontevedra donde estableció su residencia (7). Confirmó su alianza con el Conde de Lemos (8) y comenzó las gestiones para recuperar a los nobles rebeldes, lo que consiguió en septiembre de 1459 a cambio de concesiones:

 

- A Bernal Yáñez de Moscoso le ofreció la Pertiguería Mayor de Santiago además del Coto de Jallas, el puerto de Mugía y una cierta cantidad de dinero para su matrimonio con Mariana de Luna, pariente del Arzobispo.

 

- A Lope Sánchez de Ulloa, le concedió la encomienda de las fortalezas de Benquerencia, Borgueiros y otras, de las que su padre, Vasco López de Ulloa, ya llevaba beneficio (6).

 

         Con todo ello, el Arzobispo consiguió aislar al Conde de Trastámara que se quedó sólo en Santiago (6).

 

         En febrero de 1460, el Arzobispo organizó el cerco de la ciudad de Santiago (9) con el apoyo de las ochenta lanzas del Conde de Lemos, cuarenta escuderos de Lope Sánchez de Ulloa, ochenta caballos de Diego de Andrade, todas las gentes de armas de los Moscoso con Bernal Yáñez a la cabeza, Álvaro Páez de Sotomayor, Gómez Pérez das Mariñas con parte de sus mesnadas… (10) y cuando estaba a punto de romper el cerco de la ciudad se le quebró repentinamente la vida al Arzobispo, en opinión de algunos, envenenado (9).

 

         Dos meses más tarde, con mayor rapidez de la habitual, Roma designó al joven Alonso de Fonseca como Arzobispo de Santiago. Este nuevo Arzobispo apenas tenia edad ni experiencia para el puesto y menos en las circunstancias en que se encontraba, por lo que permutó temporalmente la silla con su tío, del mismo nombre, hasta que pacificara Santiago.

 

         Alonso de Fonseca I, tío de aquél, era el Arzobispo de Sevilla y gozaba de más experiencia que su sobrino. Retomó el cerco de Santiago en marzo de 1461. Para expulsar de allí a Pedro Álvarez Osorio fue fundamental la intervención de Bernal Yáñez de Moscoso, que tuvo que incendiar la parte de la ciudad donde estaba el Conde de Trastámara que murió al poco tiempo, probablemente envenenado (11).

 

         Tras la expulsión y muerte del Conde de Trastámara, el Arzobispado de Santiago logró un aparente periodo de paz que pronto se vería interrumpido nada menos que por el secuestro del Arzobispo y un nuevo cerco. Lo veremos en el próximo capítulo.

 

 

Datos de:

 

1.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 333.

 

2.- Instrucciones secretas de Juan II a Lope de Mendoza recogidas por García de Oro y, posteriormente, por PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 334.

 

3.- Ídem página 335.

 

4.- Ídem página 343.

 

5.- BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Página 85.

 

6.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: El Mariscal Pardo de Cela. Editorial Alvarellos. Lugo, 1981. Página 56.

 

7.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 344.

 

8.- Ídem página 345.

 

9.- Ídem página 346.

 

10.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: El Mariscal Pardo de Cela. Editorial Alvarellos. Lugo, 1981. Páginas 56 y 57.

 

11.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Páginas 346-348.