GENEALOGÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
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PEDRO ENRÍQUEZ, CONDE DE TRASTÁMARA Y LEMOS.

 

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         Tras la muerte de Pedro I en 1369, Enrique II procedió a repartir los cargos más importantes: uno de los primeros (el quinto, según Fray Malaquías) fue el título condal de Trastámara y Lemos que concedió a su sobrino Pedro, hijo de Fadrique (hermano gemelo del Rey).

 

         Poco después, en 1372, el arzobispo de Santiago, Rodrigo de Moscoso, le confirió la Pertiguería  Mayor de Santiago y en 1376 recibió la villa de Sarria con su jurisdicción (1).

 

         Quedaba claro que este nuevo personaje, pariente del Rey, venía a sustituir a Los Castro en la hegemonía de Galicia pero, ahora, partidario del nuevo monarca.

 

         Sin embargo, como vimos anteriormente, los modos y maneras del nuevo Conde de Trastámara y Lemos no gozaban de popularidad entre los gallegos: cometió secuestros y asesinatos, puso y quitó jueces a su albedrío, recaudó impuestos en Santiago, Pontevedra, Noya y otras villas… Además se encargó de las encomiendas de numerosos monasterios entre los que estaban los de San Juan de Poyo, San Julián de Moraime y Santa María de Sobrado (2).

 

         No era el único magnate gallego que utilizó, como medio de financiación, la usurpación de los bienes eclesiásticos, pero por el poder que tenía sí era de los más temidos (véase capítulo anterior).

 

         La situación de privilegio del Conde de Trastámara y Lemos cambió con la muerte de Enrique II en 1379: el nuevo monarca, Juan I, no fue tan condescendiente con el gallego. En 1380 se le ordenó que abandonara la encomienda de la Iglesia de Mondoñedo y en agosto de 1383 (3) se le privó de la Pertiguería Mayor de Santiago (4).

 

         En octubre de 1383 falleció el Rey Fernando I de Portugal y su hija Beatriz, todavía una niña, estaba prometida con el Rey Juan I de Castilla. Estos motivos bastaron para que el Rey castellano se autoproclamara, también, Rey de Portugal, lo que provocó la guerra entre castellanos y portugueses.

 

         Pedro Enríquez, cuya enemistad con Juan I era evidente, optó por unirse a los portugueses en cuyas filas estaban los Castro con Álvar Pérez a la cabeza (hijo ilegítimo de Pedro Fernández de Castro). (5)

 

         La alianza de Pedro Enríquez con los Castro portugueses quedó sellada con el matrimonio que contrajo aquél con Isabel de Castro, hija de Álvar Pérez, conde de Arroyolos. (6)

 

         En respuesta a la amenaza de tal alianza (que, entre otras cosas, suponía el regreso de Los Castro a Galicia) Juan I decretó la confiscación de todos los bienes de su primo, Pedro Enríquez, que tuvo que huir a Francia en busca de apoyo. Lo encontró, meses más tarde, en el duque de Gerona, que intercedió por él para conseguir el perdón de Juan I en 1385. (7)

 

         Desde entonces, y durante los cinco años siguientes, el Conde de Trastámara y Lemos se limitó a su espacio gallego y a vivir de las rentas y de las encomiendas de los monasterios que dominaba: Osera, Poyo, Sobrado, Lorenzana…

 

         En 1390, Juan I sufrió un accidente montando a caballo y falleció (8). Su hijo Enrique no contaba con edad suficiente para reinar y, por ello, se creó un Consejo de Regencia compuesto por varios nobles entre los que estaba Pedro Enríquez, Conde de Trastámara y Lemos (9).

 

         Las decisiones del Consejo de Regencia favorecían, principalmente, a sus propios miembros que sumaban apoyos a sus propias iniciativas a cambio de favores.  Por ese medio consiguió el de Trastámara el oficio de Condestable de Castilla, el más importante de la Casa del Rey (acaso el de mayor peso e influencia de cuantos conformaban la Casa del Rey, en palabras de Eduardo PARDO DE GUEVARA). (10).

 

         En 1393 se declaró la mayoría de edad de Enrique III y el Consejo de Regencia se convirtió en Consejo Real. Una de las primeras decisiones que tomó el nuevo monarca fue la revocación de las decisiones tomadas por el Consejo de Regencia, por lo que el Conde de Trastámara y Lemos perdió la Codestabilía de Castilla. (10).

 

         No fue el único afectado, como muestra la carta que escribió el arzobispo de Santiago, en 1394, al Rey Enrique III: “La Reina Leonor de Navarra, el Infante don Juan, el duque de Benavente y otros muchos caballeros estaban muy aquejados, diciendo que los ordenaran las nóminas de este año, les abajaran muy mucho de las contías que tenían del Rey.” (11).

        

         Tan perjudicados se sentían que decidieron hacer frente común contra el Rey: El Conde de Trastámara marchó con doscientas lanzas a reunirse con la Reina Leonor de Navarra en Roa. Enrique III se dirigió con mil hombres de armas hacia allí a tiempo para apresar a la Reina de Navarra pero Pedro Enríquez había huido ya hacia Galicia. El Rey encargó a Diego Sarmiento, Adelantado Mayor de Galicia, la confiscación de todos los patrimonios del Conde de Trastámara. A Pedro Enríquez no le quedó más remedio que rendirse y humillarse (12).

 

         Sin embargo, gracias a la inteligente generosidad de Enrique III, que comprendió los motivos de los rebeldes, el Rey quiso recompensarlos por sus recientes pérdidas de rentas: a Pedro Enríquez le devolvió sus patrimonios pero, además, le hizo merced de las villas de Ponferrada y Villafranca, por lo que se titulaba Conde de Trastámara, Lemos, Sarria, del Bolo y de Viana; ejercía su dominio señorial sobre las villas de Sarria, Monforte, Caldelas, Tribes, Viana do Bolo, Trasancos, Neda, Toldaos, Cedeira, Castro de Rey, Otero de Rey… en Galicia, y en Castilla, sobre las de Ponferrada, Villafranca de Valcárcel y Paredes de Nava (13).

 

         No tuvo mucho tiempo de disfrutarlo pues murió el 2 de mayo del año 1400. Hija suya fue Beatriz de Castro, esposa del I Conde hereditario de Lemos, padres ambos de Isabel de Castro, esposa del Mariscal Pardo de Cela, padres ambos de Constanza de Castro, esposa de Galaor Osorio, abuelos ambos de María Osorio... (para ver el parentesco con los Bermúdez de Castro véase cada enlace al pinchar en las palabras subrayadas: Pardo Osorio, Ribera, Mosquera, Bermúdez de Castro de Gondar)

 

 

 

Datos de:

 

 

1.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 212 y 213.

 

2.- Ídem página 215.

 

3.- Ídem página 217.

 

4.- Ídem página 219.

 

5.- Ídem páginas 220 y 221.

        

6.- Ídem página 221.

 

7.- Ídem página 224.

 

8.- Ídem página 229.

 

9.- Ídem página 230.

 

10.- Ídem páginas 231 y 232.

 

11.- Ídem página 233.

 

12.- Ídem página 235.

 

13.- Ídem página 236.

 

14.- Ídem página 246.