GENEALOGÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
La web de los Bermúdez de Castro

PRINCIPIO GEN: Nuestra filosofía.

 

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         Hemos elegido estas tres letras, GEN, porque nos parece que representan muy bien los propósitos de esta página:

 

Síntesis: - GEN: Unidad básica de herencia.

 

Nuestro tema: - GEN-EALOGÍA: Ciencia que estudia los antepasados y la descendencia de una familia o línea familiar.

 

Nuestro objetivo: - GEN-ERALIZAR: Divulgar o propagar. Pretendemos llegar al mayor número de personas.

 

Nuestro límite: - ORI-GEN: Principio, comienzo.

 

Nuestro modo: - GEN-ERAR: Crear, producir…

 

Nuestras maneras: - GEN-EROSIDAD: Con altruismo, desinterés, desprendimiento… de linaje noble, de alma noble, de sentimientos elevados…

 

Con: - IN-GEN-IO: Habilidad o talento para inventar cosas.

 

Pero con rigor: - IN-GEN-IERÍA: Conjunto de conocimientos científicos encaminados al aprovechamiento de los recursos.

 

Y verdad: GEN-UINO: Auténtico, no falseado.

 

Nuestro ámbito: - GEN-ERAL: Se aplica a lo que es de todo o todos o para todo o todos.

 

Nuestra ética: - IN-GEN-UO: Se aplica a la persona que no tiene malicia o picardía. Del latín “ingennuus”, nacido en el país y, por ello, noble. Libre, no esclavo.

 

Y: GEN-TILEZA: Amabilidad y cortesía.

 

         En definitiva, queremos divulgar y propagar (gen-eralizar) el conocimiento de la gen-ealogía familiar de los Bermúdez de Castro desde el ori-gen hasta nuestros días aunque, por respeto a la privacidad de los interesados (gen-tileza), no se mostrarán los datos de Los Bermúdez de Castro actuales.

 

         Es de todos y para todos (gen-eral), es decir, está abierto a la participación de todos (agradecemos toda colaboración, por pequeña que parezca).

 

         Para todos, con gen-erosidad: la web gen-era muchos gastos y ningún beneficio económico (hemos declinado ofertas de publicidad). Tampoco ganamos prestigio, pues nos limitamos a reproducir (en la mayoría de los casos) lo que otros han dicho; eso sí, procuramos que se reconozca la labor de aquéllos que sí merecen prestigio (gen-tileza): se cita la procedencia de cada dato, cada fotografía, cada documento publicado… y se ha pedido permiso para ello, excepto lo que se encuentra ya en la red, en cuyo caso se cita la página web correspondiente.

 

         Con gen-erosidad: los gen-ealogistas, con demasiada frecuencia, nos complacemos con determinados hallazgos que consideramos tesoros y nos parece que, si los compartimos, pierden su valor… cuando, en realidad, sólo alcanzan su verdadero valor cuando se divulgan (gen-eralizan). Algunos pensarán que, al publicar en la red datos recogidos en los libros, se perjudica a los autores porque, si se obtienen gratuitamente en la red, se dejarán de comprar los libros. Sin embargo, al citar la fuente, creemos que, en lugar de perjudicar a los autores, los favorecemos al dar publicidad a sus obras. Las personas realmente interesadas, como nosotros, comprarán los libros. En cualquier caso, el mérito de esta web está en la capacidad de recopilación y síntesis de la información relacionada con Los Bermúdez de Castro (gen: unidad básica de herencia).

 

         Gen-eral: para todos: algunos pensarán que es demasiado sencilla, otros que es demasiado compleja. Pretendemos, sobre todo, lo primero, pero sin renunciar al rigor (in-gen-iería) y a la verdad (gen-uino). Los expertos tienen medios (libros, archivos…), que no están al alcance de todos. Todo el in-gen-io que disponemos está al servicio de la sencillez (in-gen-uidad): vídeos, mapas, localizaciones, fotografías… pretenden facilitar el acceso a los que más difícil lo tienen. Tal sencillez puede resultar inapropiada:

 

- A muchos habrá sorprendido no ver el tratamiento de “Don o Doña” precediendo a los nombres: en determinadas épocas eso podía ser considerado una falta de respeto, casi un insulto. Sin embargo, hemos comprobado que los autores, con el fin de evitar esa ofensa, imponen ese tratamiento a todos cuando, en muchos casos, resulta un verdadero anacronismo. Únicamente los ricos hombres y grandes señores (y no todos) lo empezaron a usar en el albor de los mayores linajes. Empezaron a titularse así las damas de la pequeña y mediana nobleza y aún más tarde los varones de la misma clase, en pleno siglo XVI y en el XVII (véase MARTÍNEZ-BARBEITO, Carlos: Torres, Pazos y Linajes de la Provincia de La Coruña. Ed. Everest. 1986. Preliminar). Ante la duda, y con el fin de evitar el error, no se pone a ninguno como tampoco se incluyen tratamientos como ilustrísimo señor, vuestra majestad, vuecencia, doctor, licenciado, profesor, monseñor… si no aportan datos de interés. Pedimos disculpas si alguien pudiera considerarlo una falta de respeto.

 

- El uso de mayúsculas para cargos como Señor, Conde, Marqués, Pertiguero, Arzobispo, Rey… también puede resultar inadecuado; se ha optado por la mayúscula para facilitar la lectura rápida: cuando alguien busca una de esas palabras en un texto lo encuentra así con mayor facilidad.

 

- Algo parecido ocurre con la negrita: los nombres suelen aparecer en negrita para facilitar su localización de un vistazo. Los nombres de los miembros del linaje que se trata en cada sección suele aparecer en MAYÚSCULAS y en negrita; los parientes fuera del linaje objeto de estudio suele aparecer en negrita pero en minúscula (salvo la inicial del nombre propio).

 

- Todas las palabras subrayadas tienen enlace con otras páginas web o con otras secciones de esta web.

 

         Pedimos disculpas, de nuevo, por la incorrección. Anteponemos facilitar la lectura al exceso de estereotipos.