GENEALOGÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
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LA II GUERRA IRMANDIÑA (1467).

 

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         Una de las claves del éxito de la Rebelión Irmandiña pudo ser, como señalan algunos autores (1), el secretismo con que se llevó a cabo. Según esos mismos autores, ya se venía fraguando desde 1465, es decir, dos años antes del levantamiento.

 

         A nuestro parecer, sin embargo, el error de los nobles no fue tanto la falta de información como subestimar las posibilidades de una rebelión. De hecho, según las declaraciones de algunos testigos del pleito Tavera-Fonseca, sabemos que, al menos Fernán Pérez de Andrade, Sancho Sánchez de Ulloa y Gómez Pérez das Mariñas conocían los planes de los Irmandiños, pues estuvieron presentes en la Junta de Melide donde se les pidió que entregaran las fortalezas para derribarlas:

 

         vido que los caballeros de la Hermandad del Reino de Galicia hicieron una Junta con los caballeros del dicho Reyno, en Mellid y especialmente se acuerda que vido benir a la dicha Junta a Fernán Ares, abuelo del Conde don Fernando, e Gomes Peres d´as Mariñas e Sancho de Ulloa… e que en la dicha Junta los de la misma Hermandad dize el testigo que lles pedían a los dichos caballeros que les diesen las fortalezas del dicho Reyno, para derribarlas (2).

 

         Obviamente no las entregaron y, en abril de 1467, se levantaron en armas al unísono todas las hermandades gallegas al grito de ¡Abajo las fortalezas! (3).

 

         Según Isabel Beceiro, las ciudades fueron los centros motores del movimiento y, una vez en marcha, sus coordinadoras:

 

- el núcleo Betanzos-La Coruña se coordinaba con Santiago y Pontevedra y, junto a los subnúcleos de Padrón y Pontedeume, se controlaban las dos provincias;

 

- desde Lugo se controlaba esa provincia y se coordinaba, a través de Melide, con el núcleo Betanzos-La Coruña;

 

- Orense y Mondoñedo eran los otros dos núcleos de población desde donde se extendía la hermandad por los espacios rurales (4).

(Pincha en el mapa para ampliar)   

        La contraofensiva de los nobles convirtió el levantamiento en una guerra que precisó conocimientos militares. Surgieron, entonces, tres caudillos que dirigieron los movimientos Irmandiños:

 

- Pedro Osorio, hijo segundo del malogrado Conde de Trastámara, fallecido tras el cerco de Santiago. Cubrió con su ejército el centro de Galicia y se estableció en Compostela;

 

- Alonso de Lanzós, Señor de Louriñá. Se apoderó de Pontedeume poniendo en fuga a Fernán Pérez de Andrade y luego fue a Mondoñedo para vencer a Pedro Pardo de Cela (5). Es posible que existiera cierto rencor en la actuación de Lanzós pues, poco antes del levantamiento, los dos nobles (Andrade y Pardo de Cela) le habían arrebatado las fortalezas de Mesía y Ortigueira (6).

 

- Diego de Lemos, hijo de Alonso López de Lemos, Señor de Amarante, Sober y Ferreira (6). Reunió 16.000 hombres y se hizo cargo del territorio entre los ríos Ulloa y Limia (5).

 

         Estos tres caudillos, cada uno en su territorio, fueron reclutando hombres a medida que se apoderaban de las tierras de los nobles (5).

  (Pincha en el mapa para ampliar)

         Los Grandes Señores, incapaces de contener la rebelión, optaron, en su mayoría, por huir:

 

- Pardo de Cela se unió al Conde de Lemos y juntos se encaminaron hacia Castilla (6). Perseguidos por 30.000 hombres llegaron a Ponferrada, se refugiaron en el castillo del Conde de Lemos donde repelieron la agresión (7).

 (Fotografía de Pablo Bermúdez de Castro y Blasco)

 

- Diego de Andrade y Sancho de Ulloa pretendían huir a Castilla, pero la Condesa de Ribadavia los detuvo y los mantuvo presos durante dos años (7).

 

- El arzobispo Fonseca y Pedro Álvarez de Sotomayor (Pedro Madruga) huyeron a Portugal mientras que Álvar Páez de Sotomayor se hizo fuerte en Tui, donde resistió hasta poco antes de su muerte, ocurrida en marzo de 1468 (7).

 

- El caso de los Moscoso de Altamira resulta curioso: un año después de la muerte sin sucesión de Bernal Yáñez (1466), falleció su hermano Álvaro Páez también sin sucesión (1467); tuvo que hacerse cargo del Señorío de Altamira (después Condado) el sobrino de ambos llamado Lope Sánchez de Moscoso quien, sin sospechar esos caprichos del destino, había pasado la infancia en Castilla al cuidado de los Condes de Rivadavia (8), por lo que no pareció resultar perjudicial a los intereses Irmandiños y lo dejaron estar (9), no sin antes destruirle las fortalezas. Curiosamente, Lope Sánchez falleció, años más tarde (1504), también sin sucesión legítima (8). Tan duro zarpazo, para la mentalidad de la época, no podía tener más que una explicación: nosso señor Jesucristo tomóu venganza delles; porque todos eran perversos en maldades contra él, tanto que logo foi moita mortandade assí de mozos como de homes e mulleres e de cabaleyros… tanto que tres de elles morreron eno segundo ano que teberon a Eglesia de Santiago cercada, e non ficou de elles fillos, nin fillas, o cal foi Bernal Yáñez de Moscoso e seu hirmao Álvaro Pérez de Montaos e Lope Pérez de Mendoza… (10).

 

  

Datos de:

 

1.- Véase BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Página 137. También PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 366.

 

2.- Citado en: BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Página 137. También en: PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 367. Texto en PARDO DE GUEVARA, Eduardo: El Mariscal Pardo de Cela. Editorial Alvarellos. Lugo, 1981. Página 177.

 

3.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 367.

 

4.- BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Página 121.

 

5.- Ídem página 139.

 

6.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Páginas 368-369.

 

7.- BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Páginas 141 y 142.

 

8.- PARDO DE GUEVARA, Eduardo: El Mariscal Pardo de Cela. Editorial Alvarellos. Lugo, 1981. Página 101. Fechas de fallecimientos en Apéndice Nº 9 de la misma obra.

 

9.- BECEIRO PITA, Isabel. La Rebelión Irmandiña. Akal Editor. 1977. Página 140.

 

10.- Según declaración de Ruy Vázquez, testigo de los acontecimientos. Véase PARDO DE GUEVARA, Eduardo: Los Señores de Galicia. Fundación Pedro Barrié de la Maza. La Coruña, 2000. Página 361.